PATRICIA MEDICALYSADO

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INACCESIBILIDAD DEL AMA

 

Una buena ama, ha de ser una mujer con mucha sensibilidad, culta y con talento, que ha de tener mucho ingenio, para estar siempre mentalmente en un nivel superior al del sometido, aunque a veces no lo aparente.

 

Solamente así, podrá asimilar de éste todo lo que necesita saber, para llevar a buen término una sesión.

Una buena ama, jamás se deja someter. Una buena ama ha de ser una persona educada, con cierto nivel, capaz de llegar al cerebro del sometido y superarlo siempre en el juego.

 

El misterio del ama y del sado radica en el rol que ésta desempeña, ejerciendo ese papel de superioridad sobre el sometido, si el ama pierde el porte de inaccesibilidad que le da encanto al juego, el juego de rol pasa a ser otra cosa totalmente distinta, a lo que representa el sado.

 

Las tareas de sumisión y por consiguiente de prostitución, han de ser para la sumisa.

EL TALENTO DEL AMA

 

La mayor virtud de un ama, es su talento que será el origen, para hacer sesiones inteligentes e inteligibles.

Un ama sin talento, no hará nunca nada, sólo repetir y copiar, esa no es la lógica de las sesiones, en las sesiones hay que ir avanzando, conforme se va conociendo y explorando a la persona, esto sólo lo puede hacer un ama con una gran capacidad artística e intelectual, capaz de inventar y crear situaciones al instante.

Es por eso que un ama sin talento, nuca llegará al cerebro del sometido, ni sus sesiones serán divertidas, ni constructivas. Será el talento del ama, lo que captará la atención del sometido.

 

LA CREATIVIDAD DEL AMA

 

La mejor herramienta del ama, es su cerebro y su mejor instrumento sus manos. Un ama ha de ser creativa, ha de tener la suficiente imaginación para inventar la sesión al instante, y la suficiente inteligencia y memoria, para no repetir la forma de realizar sus prácticas.

Cuando las sesiones, son iguales aburren, y esa monotonía rompe la dependencia del sometido con el ama.

El mejor instrumento del ama han de ser sus manos, que le servirán para llevar a la práctica esa creatividad, sus manos, han de tener una sensibilidad especial, incluso a la hora de tocar o de acariciar.